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Gran Hermano

La audiencia de Gran Hermano hunde a Alba Carrillo y Jorge Javier la remata

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El ambiente en Gran Hermano está bastante caldeado. Parece que la polémica que ha protagonizado la primera parte del reality empieza a olvidarse. Kiko Jiménez y Sofía Suescun empiezan a ceder protagonismo a otros concursantes, y entre ellos, el que parece que destaca ahora es el de Alba Carrillo.

Hace unos días presenciábamos en la curva de la vida los frentes abiertos que parece tener abiertos fuera de la casa la concursante. Especialmente doloroso se le hace el tema de la custodia de su hijo Lucas. Al parecer a su ex Fonsi Nieto, la vida profesional de Alba no le parece digna y eso le genera mucho presión a la ex modelo. Como sabemos, también ha tenido un momento muy doloroso tras su separación del tenista Feliciano López con quien estuviera casada apenas un año. Su divorcio también ha necesitado muchos vaivenes judiciales que han situado a la madrileña en un momento económico muy complicado.

De hecho, Alba nunca ha ocultado que su participación en Gran Hermano atiende a una necesidad económica. Y eso es precisamente lo que le impide abandonar el concurso ahora mismo que como ella dice se encuentra tan hundida. De abandonar el reality por motivos propios se vería obligada a pagar una penalización por incumplimiento de contrato. Y como bien sabemos, la audiencia de Gran Hermano, ya ha castigado a esos concursantes que piden constantemente su salida, dejándolos nominación tras nominación dentro de la casa de Guadalix.

Parece que en este caso esa va a ser la estrategia seguida por la audiencia. Diego, el Cejas, es el elegido por la audiencia para abandonar a pesar de que confiesa que está disfrutando mucho del concurso y tener una gran ilusión por estar allí. Precisamente antes de dirigirse a la sala de expulsión Alba tiene un durísimo enfrentamiento con Noemí y Mila, dos de sus supuestas amigas. Es cierto que parece totalmente fuera de sus casillas, ha llegado a un punto de no retorno y parece difícil que Alba vuelva a «entrar» en el concurso.

Jorge Javier Vázquez aprovecha para hablar con Alba. Está derrotada. Le pregunta si se esperaba ese trato por parte de sus compañeros, y si le han decepcionado. Parece ser que no es así, que ella se lo esperaba. Entonces, la cuestión que le hace Vázquez empieza a ser mucho más punzante. «¿Cuándo vas a dejar de ir en tu contra?» Le pregunta, y continúa. «Hay veces que tu misma te das cuenta de que te equivocas, pero por no bajarte del burro… por vergüenza, por timidez, por lo que sea, no eres capaz de decir lo siento. Yo no te reconozco Alba»

Además, insiste en que uno de los problemas que tiene Alba es que no ha sabido gestionar bien los mensajes que le dio su madre. El día en que todos recibieron una llamada del exterior, Lucía Pariente le dio un sinfín de mensajes ocultos a su hija. Parece que esto, le ha afectado sobremanera a la concursante, que desde entonces se ha ido hundiendo poco a poco, y lo único que quiere es salir del concurso expulsada por la audiencia para no tener que hacer frente a la indemnización en caso de que ella abandone por voluntad propia. Precisamente por eso, Jorge Javier Vázquez le dice a Alba que su madre se arrepiente de haberle dado esos mensajes. Si hoy tuviese que hacerlo, el mensaje sería bien distinto. Tan sólo necesitaría tres palabras: Todo está bien.

Pero parece que este mensaje no le sirve a Alba. O que llega tarde. Y es entonces cuando se produce uno de los momentos de la noche. Alba, le dice al presentador de Gran Hermano que no puede hablar, que está muy mal y que no entiende que en el programa haya psicólogos y psiquiatras y no vean lo que le está pasando. No entiende que a pesar de su estado, le sigan presionando. Es entonces, cuando Jorge Javier se cabrea y le afea que eche mierda contra el programa. Piensa que si está tan mal y si no quiere seguir en el programa, debería tener la decencia de coger la puerta e irse y pagar la penalización. En ese momento, se produce una fuerte ovación del público presente en el plató, mostrando su acuerdo con el presentador.

Alba Carrillo en sus momentos mas duros de Gran Hermano

Lucía Pariente anima a su hija Alba a que permanezca en el concurso

Éste, insiste, en que la puerta está abierta y puede irse cuando le da la gana. Le sugiere que pida perdón a todo el equipo de profesionales de Gran Hermano, al súper, a la productora y a todos en general.

Cuando es salvada por la audiencia, Alba vuelve a la casa derrotada. El resto de compañeros la ven tan rota que la dejan sola. Noemí le pregunta algo en el sofá, y se intuye como ella le dice que prefiere que la dejen sola. En todo caso, no la reciben efusivamente como suele pasar cada vez que un concursante sale indemne de la sala de expulsiones. También es cierto que ella ha manifestado abiertamente su interés en dejar la casa de Gran Hermano. Quiere irse a toda costa, y esta vez no le ha salido bien.

El súper la lleva al confesionario pues Jorge Javier quiere hablar con ella a solas. Le habla de segundas oportunidades, le dice que todavía queda mucho concurso por delante y todavía puede engancharse a un Gran Hermano diferente al que ha vivido hasta ahora. Pero lo que está claro, insiste, es que ella tiene que poner de su parte. Alba dice que no tiene claro que pueda continuar y que pueda cambiar su concurso. Cuando Jorge Javier le menciona en broma a su madre, Alba da una de las claves de lo que le está sucediendo. De hecho le dice que también está enfadada con su madre.

Lucía Pariente entona el mea culpa, sabe a que se refiere su hija. Y sabe que los mensajes cifrados que le dio hace unas semanas son los responsables del estado de su hija. De hecho, ella en su nombre, pide disculpas al programa porque cree que su hija se está equivocando.

Al final, dejan que Lucía Pariente hable con su hija y le mande el mensaje que más necesita. Te quiero hija.

 

 

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